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27 de octubre de 2015

Frases VIII


21 de julio de 2015

Absurdo

Estoy de nuevo escuchando en silencio, espectante. Mis sentidos se enfocan en una sola dirección, mis ojos no pueden disimular el asombro que siento al escuchar esas palabras. Mi cerebro trabaja a mil, como siempre. Pienso, respiro, y espero unos segundos antes de contestar. Sé que son temas delicados, puedo ver su dolor en sus ojos; pienso cuántos en mi lugar aprovecharían el momento, y sin embargo, me quedo congelado, sin pretender siquiera sacar provecho de un suspiro. Logro conectar con sus emociones, con sus sentimientos, con su dolor. Mi empatía me permite sentir en ese mismo instante, una proyección del dolor ajeno. Todo parece más fácil cuando el dolor es ajeno. Ya no estoy en ese lugar, no estoy hablando con esa persona; soy esa persona. Me transporto al momento, al lugar, a la situación, intentando comprender cómo logró no caer en pedazos. Estaba, por elección, viviendo otra vida, aunque sea por un instante. La conexión era etérea, los sentimientos, profundos. Una escena donde lo material no existía y la escencia era visible.

Bueno, me cansé de contar las veces que viví situaciones así. Callado, escuchando, pero a la vez cómodo. Será que me es más fácil ayudar a enfrentar los problemas ajenos que los míos. El problema es que los ajenos conllevan una frustrante realidad: escapan de mi control. Veo como toda la energía que empleé en pensar, comprender y emitir una opinión, un consejo, intentando ser lo más objetivo posible, fluye por entre mis dedos como el agua. Los problemas siguen su curso, la vida también. Es estúpido pensar si estuvo bien mi cautela, si no hubiera sido más fácil simplemente aprovechar la situación. Es estúpido porque es muy fácil sacar conclusiones con el diario del lunes. Es estúpido porque no soy así.

Al final no me queda más que sonreír de lo absurdo de la situación, de lo absurdo que me sentí. Me río, con ganas. Me alivia saber que lejos estoy de aquellos sentimientos de tristeza que sentí por empatía, que lejos estoy de vivir pretendiendo que nada pasa. Entiendo que no puedo escapar de lo que es mío, y que cuando me propuse enfrentar aquello que quería cambiar, el sentimiento de placer y orgullo fue tan grande que se me infló el pecho. Así, con orgullo y una sonrisa dibujada, me senté nuevamente a escucharte, sin pretender cambiar tu realidad, sino pretendiendo aprender de ella, para no llegar nunca a ese punto de verme tan absurdo.

14 de junio de 2015

Puta

Ahí va la zorra, camina con esa ropa que le ajusta cada centímetro de su piel, dejando muy poco a la imaginación. Mirala a esa puta, se pinta y sonríe sugestivamente, y él se vuelve loco. Qué desagradable ¿por qué no se tapa? Nena, te vas a resfriar. Mirala como baila, le encanta mover su culo de acá para allá. Insisto, unos centímetros más de ropa no te van a lastimar. Mirala, que puta, cómo se viste. Esa fue violada, ¡y claro! ¡en algún momento iba a pasar! qué predecible final a tal provocación ¿Cómo podés pretender respeto? ¡primero respetate vos! Me da vergüenza, no me representa como mujer ¿Tanto le cuesta comportarse como una dama? Mirá cómo se le sienta encima, ¡pero qué puta!

Ay, está llorando, pobrecita, tiene sentimientos. Jaja, no deja de causarme gracia. Comportate nena, respetate y te van a respetar. Respetate y no vas a llorar. Eso a nosotras no nos pasa. Nosotras, las que somos decentes, no putas, sabemos que hay que hacerse desear, que hay que hacerse valer. Obvio, que el pibe venga, ¡¿cómo vas a ir vos?! eso es de lanzada, de desesperada, ¡un horror! ¿Cómo te vas a poner eso? ¡se te ve todo! nena, ¡van a pensar que sos puta!

¿Cómo que se acostó con los dos pibes la misma noche? pero esa mina tendría que haber nacido hombre, ahí si se podría coger a las que quiera. Pero no, la mina decidió ser puta. Le encanta, algún problema mental debe tener. Provoca a todos, ¿cómo se va a pintar así? es una desubicada. ¿Se mató? ¿así nomás? bue, qué exagerada, un par de lágrimas y se mató. Bueno, en definitiva, una puta menos.

Puta, por no respetarte como mujer.
Puta, por acostarte con más de uno.
Puta, por no ser como nosotras.
Puta, por pintarte los labios de rojo.
Puta, por ponerte esos tacos es una reunión informal.
Puta, por dejarte ver 2 centímetros el escote.
Puta, por no comportarte, por no seguir las reglas que toda dama debe seguir para ser respetada, para encajar.


Puta, por chuparle un huevo los mandamientos sociales, por hacer lo que siente, por ser feliz, por hacer lo que todos quisiéramos pero no hacemos porque la mirada del otro nos pesa toneladas. Puta, por salirte de los estereotipos. Puta, porque sí.

Tal vez alguna vez se te cruzó por la mente uno de estos pensamientos no tan al azar escritos. La violencia no es ejecutada sólo por los hombres. Las estructuras sociales nos alcanzan a todos, y es responsabilidad nuestra intentar despegarnos del sentido común social, para lograr formar, fundamentar y en definitiva construir un pensamiento crítico más personal que nos vuelva seres responsables de aquello que decimos, pensamos y hacemos.

21 de marzo de 2015

Frases VII


8 de marzo de 2015

Día de la mujer

Debo admitir que me costó mucho encontrar una imagen que pueda representar esta publicación, no quise caer en el cliché del rosa, no quise caer en el burdo símbolo de la rosa, de la belleza, porque las mujeres son mucho más que eso. Elegí esta imagen porque el contraste generado por la silueta enfrentando al fuego me inspiró. Hace años que las mujeres pelean contra un fuego caprichoso y peligroso que es el machismo, el motor de una sociedad hipócrita. Siempre relegadas, siempre apartadas, cumpliendo funciones por y para el hombre. Aún hoy en día el nivel de machismo es alto y está aceptado, porque como todas las corrientes de pensamiento nunca se destruyen, se transforman. No, la mujer no es débil, no es un objeto que se deba cuidar con extremo cuidado, sino un ser que debe ser respetado enteramente como todo ser humano. Y así lo hacen saber miles de mujeres que día a día luchan por igualdad de condiciones, por que se reconozcan su lugar en la sociedad, que es tan fundamental como el de cualquier hombre. La lucha por la igualdad exige iguales derechos, iguales tratos, igual respeto. "No se le debe pegar a la mujer" ¡no se le debe pegar a nadie! para lograr la igualdad. El feminismo no es en contra del hombre, sino que lo invita a participar activamente para generar que esa igualdad realmente exista, porque en esta lucha la participación del hombre es fundamental. Lo único que nos "separa" es el sexo biológico, sin embargo, la sociedad se encargó de separarnos de mil maneras más con estereotipos que no hacen más que alimentar una rivalidad absurda. Las diferencias son evidentes, si, como lo son entre una persona que vive en China y otra que vive en El Caribe, o la mía con el vecino de la esquina. Porque todos somos diferentes. La igualdad es una lucha (tal vez para muchos una utopía) que no pretende hacernos iguales en el sentido literal de la palabra, sino con iguales derechos.

Hoy es un día para reflexionar, un día para preguntarse qué lugar ocupamos en la sociedad, y qué lugar queremos ocupar. Por eso hoy conmemoro a todas aquellas personas que día a día luchan por un mundo más justo, por esas mujeres que ardieron en los escombros de la fábrica hace más de un siglo y significaron un cambio radical en las leyes laborales, por esas mujeres que forjaron la historia y lo siguen haciendo. Yo, desde mi lugar de hombre, apoyo con convicción todo aquello que las haga más libres. Por eso les digo, ¡no permitan el caballerismo! es la forma justificada que encontró el hombre de que acepten su inexistente inferioridad, ¡luchen! siempre habrá quienes las apoyen en esta lucha, hombres y mujeres, pero por sobre todo, ¡sean libres! que nada ni nadie las ate a ser nada que no quieren ser, y que nadie les haga ocupar lugares que no les corresponden.

No quiero flores, no quiero piropos, no quiero privilegios.
Quiero tu respeto.

3 de marzo de 2015

Frases propias IV


1 de marzo de 2015

Fugaz

Alli estabas con tu cautivadora belleza y tu imponente personalidad. Acaparaste la atención de cada uno de mis sentidos, me hiciste perder la noción del tiempo. Me hiciste danzar de placer al sentir el ligero contacto con tu piel. Tu cuerpo irradiaba un calor único e indescriptible, que me acurrucaba en una paz añorada por tanto tiempo. Tus manos, suaves y muy firmes me acariciaban a la vez que sentía cómo mi voluntad era anulada por el deseo de que ese instante durara para siempre. Me besaste el pecho mientras seguías subiendo, y mi temblar duró unos instantes pues mis nervios se vieron eclipsados por la seguridad que me transmitía estar a tu lado. Tus labios húmedos recorrieron mi cuello hasta que se apoyaron suavemente en los míos. Me besaste como nunca y creí que mi corazón saldría de mi pecho en cualquier momento por la incontenible alegría. Era ese torbellino de sentimientos que me provocó tenerte tan cerca lo que volvió ese instante tan vívido, tan real. Te acostaste y me miraste con esos ojos penetrantes, esa actitud contundente y esa seguridad admirable. Me transmitiste todo eso por ósmosis, como si mi interior no fuera más que un recipiente vacío de sentimientos, esperando a ser llenado por alguien más. Allí me dormí sin pretender nada más. Perdí la consciencia al instante, aunque sospechaba que ya la había perdido varios minutos antes.

Desperté y tu presencia se desvaneció. Corrí desesperado para saber a donde habías ido. Quería saber a toda costa que había sucedido con el responsable de mi éxtasis emocional. Te habias ido, desaparecido, como una ilusión en mi mente, como una estrella fugaz.

Desperté de nuevo pero en una realidad distinta. Mi realidad, donde vos tal vez ni siquiera existías más que en mi construcción ficticia que suponía suplir esa necesidad interna. Aquí estaba, sin embargo, extrañando tu presencia incluso aún sabiendo, muy a mi pesar, de tu inexistencia.