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19 de abril de 2014

Vorágine

Algo invisible se aferra a mi cuerpo y me arrastra nuevamente hacia todo aquello que me produce temor: el caos. Yo sonrío, por un lado de miedo, por otro de satifacción: si, el caos me sigue asustando, pero no de la misma manera que antes. Te digo a vos, me digo a mi: no soy el mismo. Ya no voy a quedarme a intentar solucionar esta vorágine que se empeña en aparecer, por una simple razón: no tiene solución. Es parte de mi. Es por eso que no puedo despegarme de ella, ni ella de mi. Es por eso que cada vez que creo que es cosa del pasado, se empeña a volver. Es solo una representación personal del reflejo de la vida, llena de tormentas destructivas pero necesarias. Estamos vivos.

No voy a quedarme sentado viendo mi vida pasar. No voy a esperar que la corriente me arrastre. No voy a permitir de nuevo que los miedos me encierren sin dejarme salir, incluso cuando crea que es la única manera, incluso cuando crea que ya no puedo lograrlo. Incluso cuando me deje sin reacción, jamás voy a dejar de intentarlo. Intentar ir en contra de aquello que me hace mal, y en búsqueda de aquello que me hace bien. Correr hasta alcanzarlo. Correr para vivir. Correr para soltar. Correr para ser libre.

Llega un momento en que se debe poner fin a todo, aunque esos momentos no suelen ser muy claros, porque el punto final de nuestros sentimientos lo ponen ellos.
¿Y cuándo sabré que ese punto final está escrito? Me pregunto. Cuando ya no piense en eso, me contesto.

2 comentarios :

  1. Muy bueno! El final sobre todo.
    Siga escribiendo!

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  2. Muchas gracias Emmanuel! abrazo :)

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