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28 de octubre de 2013

Travesía

Toda travesía trae consigo cambios. Emprender un viaje muchas veces implica dejar algo atrás. Y ese algo a veces es nosotros mismos. Entender que hay etapas que se cierran, inevitablemente, y que hay que marchar. Cuando toca remover todo aquello que permaneció fijo tanto tiempo, con él se remueven memorias, sentimientos. Encontramos en el pasado refugios para la incertidumbre del futuro. Empezamos a vaciar lo que alguna vez creímos, iba a permanecer ahí por siempre. Era hora de cambiar. Y cuando empezamos a transitar el nuevo camino nos encontramos con que lo que hay en nuestras valijas no son sólo recuerdos: son experiencias, son aprendizajes. Son todo eso que nos construye y nos sostiene a la hora de caminar. Y es nuestro.

A veces el enfrentar el inmenso campo que nos ofrece la vida nos asusta. El horizonte se pierde a lo lejos, más allá, donde nada ni nadie se puede divisar. Pero es tal inmensidad la que nos permite elegir. Elegir hacia dónde ir, elegir los caminos que nos lleven a nuestros objetivos. Entender que la soledad es una ventaja, no una adversidad. Y animarse a viajar. Animarse a aceptar, animarse a crecer, animarse a caminar sin saber qué vamos a encontrar pero con el claro objetivo, de haber emprendido el viaje para encontrarse a uno mismo.

12 de octubre de 2013

Grita

Estamos en silencio, mientras algo en nuestro interior nos grita. Todo lo que nos pasa, lo que sentimos, se exterioriza de mil maneras. Las palabras siempre terminan manifestándose. Y la única forma en que podemos controlar cómo se manifiestan, es mediante el habla. Porque podemos controlar lo qué decimos, y lo que no, pero no podemos controlar lo que debe ser dicho. Todo aquello que debe salir, saldrá. Y todo lo que callamos se acumulará, poco a poco, casi sin darnos cuenta, en nuestro interior. Hasta que estemos llenos. Hasta que desbordemos. Y nuestro cuerpo grite.

Son desgarros interiores los que intentan despertar nuestra consciencia, hacernos saber que debemos hablar. Despertar del sueño en el que el silencio domina y nos impide expresarnos.  Porque todo aquello que nos hace mal, necesita salir, necesita fluir, necesita irse. Los sentimientos son esclavos de nuestro ser que sólo pueden ser liberados por medio de palabras.

Entonces entendemos que para no desbordar, necesitamos hablar.
Entonces entendemos, que cuanto más callemos, más vamos a gritar.

4 de octubre de 2013

Frases VI