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31 de julio de 2013

Desencuentros (lado M)

No podía ver con nitidez. Bailaba al ritmo de esas canciones cuyas letras parecían resonar ahora más fuerte. Las luces dibujaban flashbacks en mi mente de lo acontecido. Sonreía por momentos, mientras perdía la noción del tiempo. La gente a mi al rededor me incomodaban por primera vez. No, no quería a nadie cerca. No quería vivir nada que pudiera remover aquellos recuerdos que me cuesta dejar ir.

Me había acercado a la puerta, con la esperanza de ver a Cristian, quién me acompañó tantas veces a distancia, y había escuchado con todo detalle lo sucedido días anteriores. Atendí el celular, y con gran esfuerzo intenté escuchar lo que me quería decir. Estaba del otro lado de la puerta, pero no podía entrar. No lo podía creer, después de tanto tiempo, era nuestra oportunidad de conocernos y un pedazo de chapa nos separaba porque "no había más capacidad".

Tan solo unos metros allá, él se iba, y yo me quedaba con todas mis dudas en la cabeza. Y las respuestas que parecen no querer llegar. "Qué mala suerte que tenemos" le mandé por celular. Me pidió que no me lamente, y se fue.

Había sido la segunda vez en la noche que estaba tan cerca de alguien que quería abrazar, y circunstancias distintas nos separaron.

Bueno, si hay algo que aprendí casi a los golpes esta semana es que las cosas no siempre salen como uno planea. Será entonces en otro momento.

Leé la versión de Cristian de esta historia en: Desencuentros (lado C)

24 de julio de 2013

Reconstruyéndome

Sentía que todo iba bien, sentía que estaba construyéndome, de a poco, y que lo estaba logrando. Pero me encontré de repente con lo que siempre temí, dije adiós. Me sentí solo, caí. Destrozado por un golpe que me dejó en ruinas, intento buscar en los escombros aquellas partes que alguna vez logré juntar, para construirme otra vez. Y aunque intento ponerme de pie, no puedo evitar sucumbir al ver todo aquello que alguna vez quise, destruido. Yo no elegí un final así. O tal vez si, y no lo supe ver.

Pero nada voy a lograr mirando hacia atras si no es sólo para separar y reconocer los indicios del desastre para estar preparado la próxima vez. Aún me pregunto ¿se puede estar preparado? Si, tengo miedo. Miedo a no lograr reparar los cimientos, a no tener las herramientas necesarias, a no poder reconstruirme. Pero sé que lo voy a lograr, una pequeña parte en mi que debo dejar crecer dice que no puedo caer. Debo tomar lo positivo y entender, que no hay mal que por bien no venga, que de los errores se aprende y que estoy lograndolo.

Yo sé quién soy. 
Sí, llegó la hora de seguir adelante. Llegó la hora de acomodar de nuevo todo. Llegó la hora de volver a sonreir, reconstruyéndome.

22 de julio de 2013

Fotografía

Revisando cosas viejas encontré cómo arrancó esto. Sin querer te vi, como te vi la primera vez. El tiempo pareció no pasar por un instante, y luego recordé todo. En esa foto que me llenaba de dudas, de sentimientos nuevos, de una noche inolvidable. Y me produjo todo eso que me produjo el verte por primera vez. Se me infló el pecho de alegría, y sonrei no sé por cuanto tiempo. No entendía nada, y era feliz, porque no se trataba de entender, se trataba de sentir. Y sentí, mucho, tal vez demasiado.

En ese momento no fui consciente, ni siquiera más adelante, del momento que habia vivido. Y ese momento me marcó para siempre. Y ese momento es una llama que sigue ardiendo, que me dice que estoy vivo, más vivo que nunca. Y unas lágrimas arrastran un mar de emociones. Entonces entendí que todo eso que sentí fue amor. Es amor.

Y esta noche mientras escuché esto,
vi esa foto en la que te encontré.

14 de julio de 2013

Humano

Quiero soñar y encontrar en los sueños aquellas alegrías que hoy solo se traducen en culpas. Quiero detenerme en el tiempo, en esos momentos tan cálidos en el que el roce de nuestras pieles era el remedio de cualquier malestar, en esas miradas profundas que en silencio decían todo. En esos abrazos espontáneos, en esas sonrisas inquebrantables.

En silencio, bajo la luz del sol, respiro aire puro y una brisa que me susurra al oído paz. Debe ser un sueño. El tiempo pasó tan rápido y el cambio se hizo tan evidente. Encontré en las diferencias el amor. Me encontré con que ya no soy el mismo, pero que sigo siendo el mismo soñador. Me equivoco y confundo. Me doy cuenta entonces que soy humano. Alguien que quiere volar, y que encuentra límites tan sólo en lo literal.

Me quiero alejar de todo aquello que me hace mal, no quiero ser perfecto, quiero ser humano. Es por eso que acepto mis defectos, mis virtudes, mi imperfección. Quiero seguir volando, como siempre, y no quiero bajar si no es para seguir viajando.

Pero no sé si querés acompañarme, no sé si luchar por todo o simplemente dejarte ir. No sé si estoy dispuesto a renunciar a tu piel, a tus ojos, y a los momentos que me hicieron soñar de maneras inimaginables. Y tengo miedo. Claro, después de todo, soy humano.