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28 de mayo de 2013

Libre


Nunca había sentido un dolor cómo este. Parece que todo se mueve, todo se torna inestable. Aquello que creía controlar se escurrió por mis manos cómo agua. Hasta las lágrimas iban contra mi voluntad. Creí tener un poder que nunca tuve, un derecho que no existe. Me creí trascendental en una vida llena de momentos efímeros, no entendí que yo era uno más. Me autoimpuse un castigo creyendo tal vez que así podría controlar la situación, y otra vez me equivoqué. 

¿Cuándo fue que empezó esto? me pregunto. No lo sé exactamente, me contesto. Sólo sé qué me equivoqué y, cómo cualquier ser humano, no estoy excento de eso. Pero también sé que no quiero arrastrar a nadie con mis errores. Fui arrastrado muchas veces y no es nada agradable. De todos modos, ¿quién soy yo para juzgar? Nadie. Y es por eso que sos libre, cómo siempre fuiste, y cómo siempre deberías serlo.

7 de mayo de 2013

Salvaje

Me paro en la puerta y observo cómo la situación empieza a complicarse. Estoy en un lugar extrañamente conocido, algo así como una casa, pero en el medio de la nada. Veo los pastizales rodeándome y un animal salvaje amenazante. Lo veo caminar sereno, pero decidido. Empieza a correr de forma veloz hacia mi, intento escapar pero las piernas me pesan, siento sus garras aferrándose a mi piel, mientras sus colmillos atraviesan mi brazo casi sin esfuerzo. Intento golpearlo, en vano. No puedo moverme, ¿por qué? Es inútil, por más que intento alejarme, la fiera siempre me alcanza, y cada vez sus golpes son más certeros y fuertes. El dolor aumenta, mientras busco la manera de salvarme ¿Por qué me ataca de esa manera? Sabía que no era por instinto, sabía que debía haber alguna razón.

Caí. Mi cuerpo ya no tenía fuerzas para resistir. Ya sin posibilidad de levantarme, en ese último instante de agonía, justo cuando la bestia me miraba casi decidida a poner punto final a mi vida, ésta tomó forma humana. Se posó a mi lado y me abrazó, y lo último que pude escuchar fue que entre dientes dijo, "perdón".