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19 de febrero de 2013

Predecible ilusión

Incluso cuando el punto final parece estar escrito, unas palabras más extienden el párrafo. La ilusión regresa, junto al miedo de que lo mismo vuelva a ocurrir. A veces nos cuesta tanto entender que ciertas cosas que no fueron, y no son, jamás serán. Nos aferramos en promesas efímeras, que nos terminan desgarrando en su desaparición.

El tiempo no se detiene, y seguimos estancados en el mismo lugar. ¿Cuántas veces debemos equivocarnos para aprender? La alegría en su cara se desvanece dando paso, una vez más, a la resignación. Ya perdí la cuenta de cuantas veces vi esta escena. Es gracioso a tal punto que es triste, cómo las cosas terminan siendo tan predecibles al dejarnos llevar por la inercia de la costumbre.

13 de febrero de 2013

El reflejo

Encontrar en el abandono y el silencio la rutina que me persigue. Ya no puedo soportar esta mentira. Me consume, me destruye. Pero son los ojos más difíciles de mirar, y también los más difíciles de enfrentar. ¿Cómo puedo escapar, si estás en todos lados? Veo tu imagen en mi mente. Y no encuentro las palabras. No quiero abrir los ojos, que ya se acostumbraron a la oscuridad, y a los que les duele siquiera pensar en soportar el brillo de la realidad. Esos mismos ojos por los que unas lágrimas lograron colarse, para resbalar por mi mejilla hasta encontrar, efecto de la gravedad, el suelo.

Y parece que mis piernas también sufrieran el efecto de la gravedad, irónicamente en la gravedad del asunto, al rendirse y dejarse caer. Todo parece estar mejor así. Pero me quedan pocas fuerzas, y el momento llega inminentemente. Será hora, entonces, de decir la verdad. Tomo la decisión, y con determinación me paro en frente tuyo, y miro a esos ojos, que son los míos. Y en frente a este espejo digo lo que no me animé a ver: "No soy feliz".

5 de febrero de 2013

El teatro de la vida

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos...
Por eso, canta, ríe, baila, llora
y vive intensamente cada momento de tu vida...
...antes que el telón baje
y la obra termine sin aplausos.

¡Hey, hey, sonríe!
más no te escondas detrás de esa sonrisa...
Muestra aquello que eres, sin miedo.
Existen personas que sueñan
con tu sonrisa, así como yo.

¡Vive! ¡Intenta!
La vida no pasa de una tentativa.

¡Ama!
Ama por encima de todo,
ama a todo y a todos.
No cierres los ojos a la suciedad del mundo,
no ignores el hambre!
Olvida la bomba,
pero antes haz algo para combatirla,
aunque no te sientas capaz.

¡Busca!
Busca lo que hay de bueno en todo y todos.
No hagas de los defectos una distancia,
y si, una aproximación.

¡Acepta!
La vida, las personas,
haz de ellas tu razón de vivir.

¡Entiende!
Entiende a las personas que piensan diferente a ti,
no las repruebes.

¡Eh! Mira...
Mira a tu espalda, cuantos amigos...
¿Ya hiciste a alguien feliz hoy?
¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?

¡Eh! No corras...
¿Para que tanta prisa?
Corre apenas dentro tuyo.

¡Sueña!
Pero no perjudiques a nadie y
no transformes tu sueño en fuga.

¡Cree! ¡Espera!
Siempre habrá una salida,
siempre brillará una estrella.

¡Llora! ¡Lucha!
Haz aquello que te gusta,
siente lo que hay dentro de ti.

Oye...
Escucha lo que las otras personas
tienen que decir, es importante.

Sube...
Haz de los obstáculos escalones
para aquello que quieres alcanzar.
Mas no te olvides de aquellos
que no consiguieron subir
en la escalera de la vida.

¡Descubre!
Descubre aquello que es bueno dentro tuyo.
Procura por encima de todo ser gente,
yo también voy a intentar.
¡Hey! Tú...
ahora ve en paz.
Yo preciso decirte que... TE ADORO,
simplemente porque existes.

- Charles Chaplin

Él es, sin duda alguna, uno de los pocos hombres que logró tan sanamente entender la razón de vivir.

2 de febrero de 2013

Espontaneidad

Escucho y es hora de contestar. Miles de impulsos nerviosos recorren mi cuerpo, y pienso una respuesta tan sincera como espontánea. Pero algo me detiene a decirlo, muchas preguntas que aparecen de golpe, ¿es correcto lo que voy a decir? ¿qué diría otra persona en mi lugar? ¿estoy siendo intolerante? ¿estoy siendo demostrativo? ¿es necesario que lo diga? ¿cómo reaccionaría la otra persona? ¿estará esperando otra respuesta que la que tengo por decir? ¿cambiaría su mirada hacia mi?. Todas esas preguntas que aparecen en una fracción de segundo me atormentan, convirtiendo mi respuesta en un par de palabras condicionadas.
Al condicionarnos perdemos espontaneidad, y algunas ideas simplemente no salen. Por eso, luego de una nueva batalla perdida en mi cabeza sólo atino a decir: -No sé.

Perdí la espontaneidad.