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31 de diciembre de 2013

Mi 2013, un año de realidades

Llega un momento en la vida de toda persona en la que se pierde la inocencia. Si agarro mi balance del año pasado no llega a ser ni un tercio de lo que aprendí éste. De eso se trató un poco mi 2013, un año en el que transité un duelo. Un duelo en el que dejé atrás parte de mi. Un duelo en el cual la realidad superó todo lo pensado. Fue dura, fría, y necesaria.

Sin saber a qué me enfrentaba, arranqué el año desorientado, exhausto. Intenté darme cierta libertad para soñar, aunque solo fuera en palabras. Sentía que perdía espontaneidad. No era yo. Me vi maravillado por las palabras del gran Charles Chaplin, que sin embargo no me ayudaron a escapar de mi laberinto. Seguía encerrado en brisas otoñales que me llenaban de dudas. Hasta que entendí que para ser libre, tendría que dejar ser libre a alguien más, incluso cuando el amor me lo dificultaba. De a poco entendí que soy humano, que cometo errores, y que los seguiré cometiendo. Con tantas abrumadoras ideas en la cabeza, era más que obvio que me costaría encontrar el camino a casa. Pero la incertidumbre parece no terminar hasta que termina, y un balde de agua fría te regresa a la realidad. Caí.

Fue una vez que toqué fondo que entendí cuan poco me había valorado a mi mismo. Empecé a reconstruirme, incluso en los desencuentros. Solo cuando estaba en el fondo vi mi oportunidad de resurgir, y entender que no hay mal que por bien no venga. Tuve sentimientos opuestos, que me confundieron pero me ayudaron a darme tiempo. Entendí que me había abandonado, y que debía reencontrarme conmigo. Me sinceré y grité, sin miedo a esconder nada. Porque mirar para otro lado no es una opción para mi. Y es por eso que no ignoré aquello que tanto ruido me hacía. Junto con todo eso empezó entonces, mi gran travesía.

Porque a pesar de los altibajos, de las pérdidas y los encuentros, me permití soñar, en ficciones en las cuales el amor parecía ser la única salvación, en otras donde todo parecía caer, y en otras donde lo salvaje y lo humano se entrecruzaban. Pero por sobre todo, en ficción plasmé algo que entendí este año: que ciertas cosas, simplemente, se van.

Me animé a publicar algunas frases propias, y algunas ajenas. Fue un año increíble, que de haber sabido cómo iba a ser tal vez no me hubiera creido capaz de soportarlo. Pero lo hice. Lo logré, y entendí que tengo un potencial que ignoraba. Una capacidad que, aunque a veces parece que no, es ventajosa: la de enfrentar las cosas. Es por eso que a este año le puse el cuerpo, aunque dolorido, hoy más que nunca puedo decir que mi sonrisa es sincera, y que puedo irme a dormir sin nada que me haga ruido en la cabeza. No sé si es un gran logro, pero es un gran comienzo.

Agradezco una vez más, a todos los que me bancaron, una vez más, y a los que me descubrieron este año. He recibido muy buenas críticas (en cuanto a buenas me refiero a constructivas, porque me ayudaron a mejorar). Y creo que logré mejorar. Porque no hay satisfacción más grande al escribir que después alguien que te leyó te diga: "me llegó".

Suficiente para mi por este año. Les deseo un gran 2014, en el cual seguramente los acompañaré con más ficciones/reflexiones/pensamientos, siempre y cuando ustedes lo permitan. Sinceramente y de corazón, muchas gracias :)

26 de diciembre de 2013

Fue

Fue una mirada, un cruce de palabras, un agradecimento, una pregunta. Fue un instante, cargado de todo lo que conllevan los primeros momentos. Fue una extraña sensación, provocada por un extraño. Un momento efímero, que dejó una marca, pequeña o grande y se fue. Tan rápido como vino. Fue un beso, una caricia, un hasta luego. Un cumplido, una pregunta, un mensaje. Sin un gran por qué.

Fue una palabra que me dejó sin aliento, que se repitió hasta desgastarse en mi mente. Fue la magia del viento despeinándonos mientras jugábamos a no ser. Fue una tarde en la cual nos prometimos todo, sin ser nada. Fue un inicio sin intención, y un final sin despedida. Fue un sueño que se hizo real, fue una sonrisa que iluminó todo aquello que no recordaba tener. 

Fuimos dos, siendo uno. Compartiendo cada instante como si no volviera a repetirse jamás. Parecíamos percibirlo, y no nos importó. No nos importó involucrarnos, enfrentando todas las trabas que habíamos decidido poner para proteger nuestro corazón. Nos dijimos "ya fue". Ya era tarde para volver atrás, y temprano para pensar en después. Fuimos cómplices mientras jugábamos con fuego, sin miedo a quemarnos. Fuimos todo aquello que quisimos ser, y cuando nos quisimos acordar, fue.

29 de noviembre de 2013

Amén

Cierra los ojos, hay cosas que no queremos que veas.
Ora en silencio, para que no puedas refutar al respecto.
Arrodillate, demuestra que sos nuestro subordinado.

La institución más oscura de la historia se alza en altas construcciones, alejadas de cualquier mortal, inmensas, abrumadoras. Imponen sus edificios, llenos de metáforas. Debajo del velo blanco de la paz y el amor, se encuentra la guerra y el odio. Las contradicciones son tan evidentes que hasta parecen una burla. Una gran burla que lleva siglos teniendo adeptos que la apoyan. Encontraron la grieta en el humano donde poder ingresar casi sin esfuerzo: su necesidad de creer. Creer en algo, que sea superior, que esté, que ayude a eliminar todas esas dudas que nos perturban, y desconocemos. Porque le tememos a lo desconocido.

Los castigos más terribles les esperan a aquellos que osen desafiar la autoridad del todopoderoso. El paraíso le es prometido a aquél que cumpla con sumisión sus mandamientos. Lo incomprobable es amigo de lo desconocido, y no hay razón que nos pueda salvar. La fe lo es todo. El miedo nos impide pensar, y otra vez estamos en el mismo punto. El progreso es enemigo, porque nada tiene que cambiar, porque si todo se mantuviera como siempre todo sería mejor. Para ellos.

En nombre de Dios, afirman que la familia como institución está siendo destruída. Sin embargo son ellos los que están siendo destruídos, ellos y su credibilidad. La familia de hoy en día no es más la que era antes porque el hoy es diferente al ayer, como el mañana será diferente al hoy. Todo cambia, todo es dinámico. El intento por mantener estático lo que es dinámico es la utopía del poder, el cual sólo acepta los cambios cuando son inevitables.

Las páginas de la historia son más oscuras incluso que las del libro que tanto adoran. Miles de inocentes son estafados por su fe, la cual te hacen creer que necesita de la institución. Pero es la institución la que necesita su fe. Para mantenerse en pie, para tener poder. Ese poder que le otorga el creyente, y cuya institución hará todo lo posible por retener.

Así es cómo los cuentos de hadas parecen gobernarnos. La historia fascinante no es la que nos cuentan, sino la que está detrás de ello. La construcción de mentiras detrás de la gran farsa. Los intereses mueven más que la fe. En el nombre del amor, se separa a todo aquel que peca por seguir su corazón. Vaya ironía. Estamos tan acostumbrados a que nos digan qué hacer que no podemos ver que nos están sometiendo.

Pero una vez que el cambio llega, llega para quedarse. Pese a las trabas, no somos estáticos, somos dinámicos. La historia ha demostrado que al final siempre gana el progreso. Será cuando el poder de la institución caiga, que el amor realmente triunfará. Porque será sincero. Porque será real.

Cuando los ojos se abran, cuando el silencio se rompa, cuando nos pongamos de pie.

Amén.


28 de octubre de 2013

Travesía

Toda travesía trae consigo cambios. Emprender un viaje muchas veces implica dejar algo atrás. Y ese algo a veces es nosotros mismos. Entender que hay etapas que se cierran, inevitablemente, y que hay que marchar. Cuando toca remover todo aquello que permaneció fijo tanto tiempo, con él se remueven memorias, sentimientos. Encontramos en el pasado refugios para la incertidumbre del futuro. Empezamos a vaciar lo que alguna vez creímos, iba a permanecer ahí por siempre. Era hora de cambiar. Y cuando empezamos a transitar el nuevo camino nos encontramos con que lo que hay en nuestras valijas no son sólo recuerdos: son experiencias, son aprendizajes. Son todo eso que nos construye y nos sostiene a la hora de caminar. Y es nuestro.

A veces el enfrentar el inmenso campo que nos ofrece la vida nos asusta. El horizonte se pierde a lo lejos, más allá, donde nada ni nadie se puede divisar. Pero es tal inmensidad la que nos permite elegir. Elegir hacia dónde ir, elegir los caminos que nos lleven a nuestros objetivos. Entender que la soledad es una ventaja, no una adversidad. Y animarse a viajar. Animarse a aceptar, animarse a crecer, animarse a caminar sin saber qué vamos a encontrar pero con el claro objetivo, de haber emprendido el viaje para encontrarse a uno mismo.

12 de octubre de 2013

Grita

Estamos en silencio, mientras algo en nuestro interior nos grita. Todo lo que nos pasa, lo que sentimos, se exterioriza de mil maneras. Las palabras siempre terminan manifestándose. Y la única forma en que podemos controlar cómo se manifiestan, es mediante el habla. Porque podemos controlar lo qué decimos, y lo que no, pero no podemos controlar lo que debe ser dicho. Todo aquello que debe salir, saldrá. Y todo lo que callamos se acumulará, poco a poco, casi sin darnos cuenta, en nuestro interior. Hasta que estemos llenos. Hasta que desbordemos. Y nuestro cuerpo grite.

Son desgarros interiores los que intentan despertar nuestra consciencia, hacernos saber que debemos hablar. Despertar del sueño en el que el silencio domina y nos impide expresarnos.  Porque todo aquello que nos hace mal, necesita salir, necesita fluir, necesita irse. Los sentimientos son esclavos de nuestro ser que sólo pueden ser liberados por medio de palabras.

Entonces entendemos que para no desbordar, necesitamos hablar.
Entonces entendemos, que cuanto más callemos, más vamos a gritar.

4 de octubre de 2013

Frases VI


29 de septiembre de 2013

El reencuentro

Los encuentros son situaciones movilizantes. Ya sean espontáneos, o intencionales, cada encuentro deja en nosotros huellas, para bien, o para mal. Cada relación que entablamos con quienes nos rodean nos transforma. Y es por eso que estamos en constante cambio. Pero no siempre estos encuentros son deseables. Muchas veces evitamos, lo mejor que podemos, que un encuentro suceda. Y comúnmente lo hacemos cuando se trata de un reencuentro. Cuando se trata de enfrentar, una vez más, aquello que ya conocemos, pero esquivamos. Intentamos evitar aquello que no nos es agradable. No queremos ver.

Hay veces que para evitar este reencuentro nos llenamos de momentos superficiales. Construimos no para crecer, sino para tapar. Levantamos un muro entre nosotros y aquello que nos desagrada. Y pueden pasar días, meses, años, y creemos que lo hemos logrado. Pero algo nos falta. Después de tanto construir, de poner tanto empeño en intentar dejar afuera lo que no queremos ver, aquello que rehusamos enfrentar, nos damos cuenta que no hay muro que nos pueda alejar de la realidad. Nos damos cuenta que, aunque pongamos nuestro mayor empeño, jamás vamos a estar completos si no nos permitimos un reencuentro. Cuando estamos solos, cuando dejamos de lado la superficialidad que nos rodea, podemos iniciar el camino hacia ese objetivo. Y reencontrarnos con nosotros mismos, con esa parte nuestra, interior, profunda, desnuda, que es tan complicada como necesaria.

Solo cuando aprendemos a convivir con nuestra soledad, es cuando realmente entendemos que aquello que evitamos es lo más valioso que tenemos: nuestra esencia, nuestro ser. Solo ahí, sin depender ni nada ni nadie, podemos enfrentar la vida sin miedo, porque va a haber alguien que nunca te va a abandonar. Vos.

2 de septiembre de 2013

Tiempo

Es lo único que a pesar de todo, nunca se detiene. Es constante, frío, eterno. A veces parece pasar rápido, aveces lento. Son sólo percepciones individuales de una magnitud universal. Y son esas percepciones las que hay que escuchar. Son esos tiempos los que hay que respetar. A medida que pasa podemos ver cuánto crecimos, cómo todo cambia. A medida que pasa podemos ver cómo la vida intenta imitarlo, siguiendo adelante, abriéndose paso ante la adversidad.

Podemos detenernos, detener a otros, detener una máquina, incluso un reloj, pero no podemos detener el tiempo, porque vivimos a través de él. Y entonces entendemos que es lo más valioso que tenemos. Nuestro tiempo, aquél imperfecto que intenta copiar el ritmo del principal, pero que nunca es igual. Cada uno es individual, diferente, porque todos lo somos. Y es por eso que hay que manejarse con ese reloj propio, darse tiempo para caminar, para crecer. Entender que a pesar de todo hay que encontrar nuestro ritmo, y nunca dejar de avanzar.

1 de septiembre de 2013

Frases V

El corazón tiene razones que la razón desconoce

23 de agosto de 2013

Besos opuestos


Unas miradas vagas se evitaban mientras otras se encontraban...

... Una búsqueda incansable de no se sabe qué, vueltas inútiles, sin sentido, cargadas de emociones circunstanciales. Lo pasado se apoderó. La confusión dominó. Entonces la oscuridad se adueñó de la situación entre dos almas que se buscaban para no enfrentar lo que las perturbaba. Se encontraron, entonces, aquellos labios fríos, esas miradas vacías, esas sonrisas incómodas. Caos. Destrucción.

... Un encuentro poco planeado, en búsquedad de nada más que un buen momento, con miedo de dejar surgir las emociones que se cruzaban. El presente se apoderó. La tranquilidad dominó, mientras la luz iluminaba dos almas que evitaban, casi en vano, involucrarse. Una sonrisa concecidió, un abrazo acompañó a esos labios cálidos que sellaron, junto a las miradas cómplices, un encuentro inimaginado. Paz. Construcción.

Y así es como dos situaciones parecidas se tornan tan diferentes, tan sólo por una razón: mentirse o no, es una elección.

19 de agosto de 2013

Frases propias III

Idealizar es el primer paso hacia la desilusión

4 de agosto de 2013

Fénix

Y por fin pude entender la alegoría que tanto admiré. Encontrar en los ciclos que no hay principio sin final, ni final sin principio. Que una etapa se termina y empieza otra. Los momentos más felices se convierten en cenizas. Y esas alas parecen nunca volver a brillar. Las lágrimas sanan los deseos desgarradores de dejar salir la angustia. El calor que en su momento fue un refugio, hoy se convierte en una llama incontrolable que acabó con todo a su paso. Y nada se salvó. O casi.

Tan sólo los recuerdos parecen quedar vivos entre tanto desastre. El esplendor de las alas que alguna vez se expandieron majestuosas por el cielo de los sueños, es consumido por el mismo fuego. Ese fuego que se apagó, y sin embargo no se acabó. Porque a pesar de todo, cuando todo es reducido a cenizas, sólo queda esperar. Esperar a que la llama vuelva a arder, a que el ave vuelva a renacer, y que el esplendor esta vez sea aún mayor.

Llegará la hora, entonces, de resurgir de las cenizas.
Llegará la hora, entonces, de empezar de nuevo.

31 de julio de 2013

Desencuentros (lado M)

No podía ver con nitidez. Bailaba al ritmo de esas canciones cuyas letras parecían resonar ahora más fuerte. Las luces dibujaban flashbacks en mi mente de lo acontecido. Sonreía por momentos, mientras perdía la noción del tiempo. La gente a mi al rededor me incomodaban por primera vez. No, no quería a nadie cerca. No quería vivir nada que pudiera remover aquellos recuerdos que me cuesta dejar ir.

Me había acercado a la puerta, con la esperanza de ver a Cristian, quién me acompañó tantas veces a distancia, y había escuchado con todo detalle lo sucedido días anteriores. Atendí el celular, y con gran esfuerzo intenté escuchar lo que me quería decir. Estaba del otro lado de la puerta, pero no podía entrar. No lo podía creer, después de tanto tiempo, era nuestra oportunidad de conocernos y un pedazo de chapa nos separaba porque "no había más capacidad".

Tan solo unos metros allá, él se iba, y yo me quedaba con todas mis dudas en la cabeza. Y las respuestas que parecen no querer llegar. "Qué mala suerte que tenemos" le mandé por celular. Me pidió que no me lamente, y se fue.

Había sido la segunda vez en la noche que estaba tan cerca de alguien que quería abrazar, y circunstancias distintas nos separaron.

Bueno, si hay algo que aprendí casi a los golpes esta semana es que las cosas no siempre salen como uno planea. Será entonces en otro momento.

Leé la versión de Cristian de esta historia en: Desencuentros (lado C)

24 de julio de 2013

Reconstruyéndome

Sentía que todo iba bien, sentía que estaba construyéndome, de a poco, y que lo estaba logrando. Pero me encontré de repente con lo que siempre temí, dije adiós. Me sentí solo, caí. Destrozado por un golpe que me dejó en ruinas, intento buscar en los escombros aquellas partes que alguna vez logré juntar, para construirme otra vez. Y aunque intento ponerme de pie, no puedo evitar sucumbir al ver todo aquello que alguna vez quise, destruido. Yo no elegí un final así. O tal vez si, y no lo supe ver.

Pero nada voy a lograr mirando hacia atras si no es sólo para separar y reconocer los indicios del desastre para estar preparado la próxima vez. Aún me pregunto ¿se puede estar preparado? Si, tengo miedo. Miedo a no lograr reparar los cimientos, a no tener las herramientas necesarias, a no poder reconstruirme. Pero sé que lo voy a lograr, una pequeña parte en mi que debo dejar crecer dice que no puedo caer. Debo tomar lo positivo y entender, que no hay mal que por bien no venga, que de los errores se aprende y que estoy lograndolo.

Yo sé quién soy. 
Sí, llegó la hora de seguir adelante. Llegó la hora de acomodar de nuevo todo. Llegó la hora de volver a sonreir, reconstruyéndome.

22 de julio de 2013

Fotografía

Revisando cosas viejas encontré cómo arrancó esto. Sin querer te vi, como te vi la primera vez. El tiempo pareció no pasar por un instante, y luego recordé todo. En esa foto que me llenaba de dudas, de sentimientos nuevos, de una noche inolvidable. Y me produjo todo eso que me produjo el verte por primera vez. Se me infló el pecho de alegría, y sonrei no sé por cuanto tiempo. No entendía nada, y era feliz, porque no se trataba de entender, se trataba de sentir. Y sentí, mucho, tal vez demasiado.

En ese momento no fui consciente, ni siquiera más adelante, del momento que habia vivido. Y ese momento me marcó para siempre. Y ese momento es una llama que sigue ardiendo, que me dice que estoy vivo, más vivo que nunca. Y unas lágrimas arrastran un mar de emociones. Entonces entendí que todo eso que sentí fue amor. Es amor.

Y esta noche mientras escuché esto,
vi esa foto en la que te encontré.

14 de julio de 2013

Humano

Quiero soñar y encontrar en los sueños aquellas alegrías que hoy solo se traducen en culpas. Quiero detenerme en el tiempo, en esos momentos tan cálidos en el que el roce de nuestras pieles era el remedio de cualquier malestar, en esas miradas profundas que en silencio decían todo. En esos abrazos espontáneos, en esas sonrisas inquebrantables.

En silencio, bajo la luz del sol, respiro aire puro y una brisa que me susurra al oído paz. Debe ser un sueño. El tiempo pasó tan rápido y el cambio se hizo tan evidente. Encontré en las diferencias el amor. Me encontré con que ya no soy el mismo, pero que sigo siendo el mismo soñador. Me equivoco y confundo. Me doy cuenta entonces que soy humano. Alguien que quiere volar, y que encuentra límites tan sólo en lo literal.

Me quiero alejar de todo aquello que me hace mal, no quiero ser perfecto, quiero ser humano. Es por eso que acepto mis defectos, mis virtudes, mi imperfección. Quiero seguir volando, como siempre, y no quiero bajar si no es para seguir viajando.

Pero no sé si querés acompañarme, no sé si luchar por todo o simplemente dejarte ir. No sé si estoy dispuesto a renunciar a tu piel, a tus ojos, y a los momentos que me hicieron soñar de maneras inimaginables. Y tengo miedo. Claro, después de todo, soy humano.

20 de junio de 2013

Camino a casa


The way home by Sleep dealer on Grooveshark

Busco placer, y encuentro disgustos. Busco sonrisas, y encuentro llantos. Busco paz, y encuentro guerras. Busco fuerza, y encuentro debilidad. Busco valor, y encuentro miedos. Busco tierra firme, y encuentro caminos sinuosos. Busco triunfar, y encuentro fracasos. Busco calor, y encuentro frío. Busco un hogar, y no lo encuentro. 

 Intento encontrar una manera de lograr encontrar todo lo que busco. Intento encontrar la manera de entender por qué lo busco. Intento encontrarme. Me siento perdido en esta noche fría. Creo conocer el camino, pero tengo miedo de no llegar. Me duelen los pies de sólo pensar, cuánto caminé y cuánto me falta por caminar. 

Muchos dicen que este es el camino correcto, pero yo dudo. Muchos dicen que no hay por qué temer, pero yo temo. Muchos dicen que hay que sonreir, pero yo lloro. Muchos dicen que no estoy sólo, pero yo no veo a nadie más aquí adentro. Lo que estoy buscando, soy yo. Lo que estoy buscando, está en mi. Estoy buscando ese camino que me lleve a casa, esa casa en la que pueda reencontrarme conmigo y poder decir: así soy feliz.

28 de mayo de 2013

Libre


Nunca había sentido un dolor cómo este. Parece que todo se mueve, todo se torna inestable. Aquello que creía controlar se escurrió por mis manos cómo agua. Hasta las lágrimas iban contra mi voluntad. Creí tener un poder que nunca tuve, un derecho que no existe. Me creí trascendental en una vida llena de momentos efímeros, no entendí que yo era uno más. Me autoimpuse un castigo creyendo tal vez que así podría controlar la situación, y otra vez me equivoqué. 

¿Cuándo fue que empezó esto? me pregunto. No lo sé exactamente, me contesto. Sólo sé qué me equivoqué y, cómo cualquier ser humano, no estoy excento de eso. Pero también sé que no quiero arrastrar a nadie con mis errores. Fui arrastrado muchas veces y no es nada agradable. De todos modos, ¿quién soy yo para juzgar? Nadie. Y es por eso que sos libre, cómo siempre fuiste, y cómo siempre deberías serlo.

7 de mayo de 2013

Salvaje

Me paro en la puerta y observo cómo la situación empieza a complicarse. Estoy en un lugar extrañamente conocido, algo así como una casa, pero en el medio de la nada. Veo los pastizales rodeándome y un animal salvaje amenazante. Lo veo caminar sereno, pero decidido. Empieza a correr de forma veloz hacia mi, intento escapar pero las piernas me pesan, siento sus garras aferrándose a mi piel, mientras sus colmillos atraviesan mi brazo casi sin esfuerzo. Intento golpearlo, en vano. No puedo moverme, ¿por qué? Es inútil, por más que intento alejarme, la fiera siempre me alcanza, y cada vez sus golpes son más certeros y fuertes. El dolor aumenta, mientras busco la manera de salvarme ¿Por qué me ataca de esa manera? Sabía que no era por instinto, sabía que debía haber alguna razón.

Caí. Mi cuerpo ya no tenía fuerzas para resistir. Ya sin posibilidad de levantarme, en ese último instante de agonía, justo cuando la bestia me miraba casi decidida a poner punto final a mi vida, ésta tomó forma humana. Se posó a mi lado y me abrazó, y lo último que pude escuchar fue que entre dientes dijo, "perdón".

27 de marzo de 2013

Aires de otoño

Las noches frías anticipan, una vez más, la llegada del otoño. El cambio de estaciones siempre logra movilizarme. Tal vez sea este el cambio más perceptible que podemos sentir, año a año. Aunque el ciclo se repita, este otoño no es el mismo que el anterior, así como yo tampoco soy el mismo que hace un año atrás. Ese Matías quedó en el pasado, junto con muchas cosas más. Respiro aires de cambios, de incertidumbre...

Saco una campera del fondo del placard, allí donde la había dejado cuando el frío desapareció meses atrás. Me la pongo y recuerdo cada época pasada de forma tan clara como si la estuviera viviendo de nuevo. Me cuesta entender que todo pasó tan rápido. Tan sólo quedan destellos, imágenes difusas de momentos vividos. A veces me paro y miro hacia atrás, pienso en todo lo que sucedió. Sin embargo doy media vuelta y sigo caminando sin poder evitar sonreir ante la incertidumbre que me produce el futuro tan próximo.

23 de marzo de 2013

Laberinto

Salgo, doy inútil vueltas, y me vuelvo a perder. Nunca logro recordar como empezó esta tortura de la cual no logro escapar. Aunque lo intento, ya soy así. Pido que esto termine de una vez. Lágrimas que brotan desbordadas de presión. Me encierro una y otra vez en el mismo laberinto cuya salida me parece inexistente. Cierro los ojos, me refugio en recuerdos de un pasado mejor, donde no había preocupaciones.

Aunque así siempre fue, ¿así siempre será?. La máquina empieza y no se detiene. La fuerza de mis pensamientos son como una inmensa ola, dispuesta a arrasar con todo. Quiero salvarme de mi. Miro al rededor y no hay nadie, porque claro, estoy sólo. De hecho no tanto, ya que estoy con la presencia que más temo: yo.

19 de febrero de 2013

Predecible ilusión

Incluso cuando el punto final parece estar escrito, unas palabras más extienden el párrafo. La ilusión regresa, junto al miedo de que lo mismo vuelva a ocurrir. A veces nos cuesta tanto entender que ciertas cosas que no fueron, y no son, jamás serán. Nos aferramos en promesas efímeras, que nos terminan desgarrando en su desaparición.

El tiempo no se detiene, y seguimos estancados en el mismo lugar. ¿Cuántas veces debemos equivocarnos para aprender? La alegría en su cara se desvanece dando paso, una vez más, a la resignación. Ya perdí la cuenta de cuantas veces vi esta escena. Es gracioso a tal punto que es triste, cómo las cosas terminan siendo tan predecibles al dejarnos llevar por la inercia de la costumbre.

13 de febrero de 2013

El reflejo

Encontrar en el abandono y el silencio la rutina que me persigue. Ya no puedo soportar esta mentira. Me consume, me destruye. Pero son los ojos más difíciles de mirar, y también los más difíciles de enfrentar. ¿Cómo puedo escapar, si estás en todos lados? Veo tu imagen en mi mente. Y no encuentro las palabras. No quiero abrir los ojos, que ya se acostumbraron a la oscuridad, y a los que les duele siquiera pensar en soportar el brillo de la realidad. Esos mismos ojos por los que unas lágrimas lograron colarse, para resbalar por mi mejilla hasta encontrar, efecto de la gravedad, el suelo.

Y parece que mis piernas también sufrieran el efecto de la gravedad, irónicamente en la gravedad del asunto, al rendirse y dejarse caer. Todo parece estar mejor así. Pero me quedan pocas fuerzas, y el momento llega inminentemente. Será hora, entonces, de decir la verdad. Tomo la decisión, y con determinación me paro en frente tuyo, y miro a esos ojos, que son los míos. Y en frente a este espejo digo lo que no me animé a ver: "No soy feliz".

5 de febrero de 2013

El teatro de la vida

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos...
Por eso, canta, ríe, baila, llora
y vive intensamente cada momento de tu vida...
...antes que el telón baje
y la obra termine sin aplausos.

¡Hey, hey, sonríe!
más no te escondas detrás de esa sonrisa...
Muestra aquello que eres, sin miedo.
Existen personas que sueñan
con tu sonrisa, así como yo.

¡Vive! ¡Intenta!
La vida no pasa de una tentativa.

¡Ama!
Ama por encima de todo,
ama a todo y a todos.
No cierres los ojos a la suciedad del mundo,
no ignores el hambre!
Olvida la bomba,
pero antes haz algo para combatirla,
aunque no te sientas capaz.

¡Busca!
Busca lo que hay de bueno en todo y todos.
No hagas de los defectos una distancia,
y si, una aproximación.

¡Acepta!
La vida, las personas,
haz de ellas tu razón de vivir.

¡Entiende!
Entiende a las personas que piensan diferente a ti,
no las repruebes.

¡Eh! Mira...
Mira a tu espalda, cuantos amigos...
¿Ya hiciste a alguien feliz hoy?
¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?

¡Eh! No corras...
¿Para que tanta prisa?
Corre apenas dentro tuyo.

¡Sueña!
Pero no perjudiques a nadie y
no transformes tu sueño en fuga.

¡Cree! ¡Espera!
Siempre habrá una salida,
siempre brillará una estrella.

¡Llora! ¡Lucha!
Haz aquello que te gusta,
siente lo que hay dentro de ti.

Oye...
Escucha lo que las otras personas
tienen que decir, es importante.

Sube...
Haz de los obstáculos escalones
para aquello que quieres alcanzar.
Mas no te olvides de aquellos
que no consiguieron subir
en la escalera de la vida.

¡Descubre!
Descubre aquello que es bueno dentro tuyo.
Procura por encima de todo ser gente,
yo también voy a intentar.
¡Hey! Tú...
ahora ve en paz.
Yo preciso decirte que... TE ADORO,
simplemente porque existes.

- Charles Chaplin

Él es, sin duda alguna, uno de los pocos hombres que logró tan sanamente entender la razón de vivir.

2 de febrero de 2013

Espontaneidad

Escucho y es hora de contestar. Miles de impulsos nerviosos recorren mi cuerpo, y pienso una respuesta tan sincera como espontánea. Pero algo me detiene a decirlo, muchas preguntas que aparecen de golpe, ¿es correcto lo que voy a decir? ¿qué diría otra persona en mi lugar? ¿estoy siendo intolerante? ¿estoy siendo demostrativo? ¿es necesario que lo diga? ¿cómo reaccionaría la otra persona? ¿estará esperando otra respuesta que la que tengo por decir? ¿cambiaría su mirada hacia mi?. Todas esas preguntas que aparecen en una fracción de segundo me atormentan, convirtiendo mi respuesta en un par de palabras condicionadas.
Al condicionarnos perdemos espontaneidad, y algunas ideas simplemente no salen. Por eso, luego de una nueva batalla perdida en mi cabeza sólo atino a decir: -No sé.

Perdí la espontaneidad.

30 de enero de 2013

Relato: "A la orilla" - Parte 2 de 2

Se paró y se acercó más a la orilla, se descalzó y retomó la caminata. Lo había perdido todo, y no se lo podía perdonar. Cómo lo complejo de lo absurdo lo había hecho fallar. A medida que se acercaba más al mar, sentía la arena en sus pies más y más fría, y se preguntaba acaso si ese frío sería el frío de la soledad al cuál no estaba acostumbrado.

El agua helada le mojó los pies y la escena pareció convertirse en una escena polar, en pleno verano. Recordando una vez más esas desgarradoras palabras, se quebró frente a la inmensidad que le ofrecía el paisaje. El sentir que todo se acabó, y que debía seguir adelante. 

La escena fue congelándose casi tan rápido como sus pies, el sonido fue apagándose medida iba cerrando los ojos. Y fue ahí, justo en ese instante en el que todo pareció congelarse, cuando una mano caliente agarro la suya al mismo tiempo que un beso en la mejilla lo hizo suspirar.

Relato: "A la orilla" - Parte 1 de 2

 Caminaba por la orilla del mar, mientras el viento húmedo jugueteaba con su cabello rebelde. La paz total, junto con el ruido de las olas lo tranquilizaban. Mirar hacia un horizonte que, aunque indivisible por la densa oscuridad, parecía no terminar. Allí hasta dónde la vista llegaba y lo demás sólo se podía imaginar.

El mar estaba tranquilo, y él anhelaba que aquella tranquilidad pudiera apoderarse de su cuerpo. La luna imponente, brillante, y su reflejo que parecía jugar con las aguas. Sería cuestión de respirar hondo y dejar de pensar. Aunque le fue imposible, ya que las imágenes se armaban en su mente y se desvanecían tan rápido cómo las olas que llegaba a divisar, aunque no muy grandes, alcanzaban para hacerle recordar lo que sucedido, y cómo ese adiós le rompió el alma.

De repente, una lágrima surcó su rostro y no pudo contenerse más. Estalló en llanto, un llanto tan angustiante como íntimo, en medio de tanta soledad. Dejó fluir las lágrimas sin más, mientras se escuchaba el ruido de una gaviota al pasar, y una sombra que no pudo divisar.

Leer la parte 2

8 de enero de 2013

No temas soñar

Imaginar situaciones, recordar otras, cambiarlas, destruirlas y volverlas a empezar. Siempre es bueno soñar. Dejar que la mente recorra lo inimaginado, vuele sin límities. Porque aunque a veces nos sintamos esclavos de nuestra mente, es allí donde somos más libres que en ningún otro lado. Allí no hay leyes, porque lo que imaginamos no transpasa al mundo físico, no es real... aunque para nosotros si. De hecho, toda la vida no somos más que nosotros mismos, porque desde que nacemos hasta que morimos sólo somos una persona. Aunque, bien, quién pudiera tener certeza alguna de que existimos, y por qué.
 
Podemos hacernos miles de preguntas, pensar, imaginar y soñar sin culpa alguna. Somos una máquina llena de información, de recuerdos que podemos revivir en cualquier momento y que nadie puede arrebatarnos. Una máquina creadora de sueños, de tristezas y alegrías. Podemos decidir si gozar de una escena perfecta, o si sufrir con una escena que nos hará llorar hasta la última lágrima. Entonces, ¿por qué no?. Vale la pena mirar el techo, el cielo, una montaña o el mar y soñar despierto, ya que es un lujo tan único como propio.

6 de enero de 2013

¿Cuándo?

Desde que nací las cosas fueron cambiando, pero ahora las cosas se estancaron y me pregunto, ¿hasta cuando?. Jamás me había tocado vivir tal injusticia. La brecha entre lo justo y lo real es cada vez más grande. Si esto es un sueño, parece no acabar. Más que sueño es una pesadilla, insoportable. Porque hay dos lógicas totalmente antagónicas, dos estilos de vivir, dos matices cada vez más contrastados. Lo real y lo irreal, la luz y la oscuridad, la visión y la ceguera, lo justo y lo injusto. 

¿Cómo se puede ser tan imbécil?. No sé, no comprendo, y jamás lo haré ¿Cuándo será el día que cada uno reciba lo que merezca? ¿Cuándo será el día que se equilibren las cosas? Lo único que sé es que cada día el daño se profundiza más, y no soy yo justamente el que más lo sufrirá.  Incluso sintiéndome atrapado, ignorado, y hasta el más apartado, sé que ese lugar me da el privilegio de poder, algún día, desprenderme de todo esto. Están tirando de una soga que se está por cortar. La moneda gira en el aire y cae siempre del mismo lado. Pero algún día el azar actuará, y rotundo será cuando la moneda caiga del lado de la realidad.