Seguinos

  • Facebook

  • Twitter

  • Google+

Suscribite por E-mail

Ingrese su E-mail:

Blogs que recomiendo

Seguidores

9 de noviembre de 2012

Divididos


Hoy no somos un país, somos equipos de fútbol. Los grises escasean, y lo único que se ve es blanco y negro, sin escalas. Una pelea de sordos que dicen siempre lo mismo, de ambas partes, siendo que ambos quieren lo mismo: un país mejor. Pero la pelea de los poderes fue transmitida a un pueblo que no soporta más, ya no sabe que creer. Y si no sos uno, sos otro, sino, simplemente no sos nadie. La tristeza es inmensa, y más cuando nos damos cuenta que la culpa es nuestra, si, también me incluyo. Es nuestra culpa por no saber escuchar, es nuestra culpa por no saber admitir los errores, es nuestra culpa por ser arrogantes. Pero en especial, es nuestra culpa por no amar. El odio hacia el prójimo nos moviliza, y eso es lo que nos hace perder la humanidad. El desprecio simplemente divide más y más, y hoy no somos más que una población de necios, disfrazados de Nación. Ciegos y sordos consecuencia de un fanatismo insoportable, ya sea por el fanatismo de que todo está bien, como el fanatismo de que todo está mal. Y esto no pasa ahora, esto pasa hace años, por eso Argentina nunca pudo crecer, por eso Argentina teniendo todo lo que tenía y todavía tiene no pudo convertirse en una potencia mundial, en un país industrial, como muchos habían pronosticado. Fue la ambición lo que nos llevó a lo que somos hoy, una sociedad dividida que destruye, no construye. Porque hoy vale más destruir al otro, que construir un vínculo. Vale más putear, que escuchar.

Políticos inútiles, medios amarillistas, y gente que encima los avala. Al fin y al cabo, los políticos pasan, los medios pierden credibilidad, pero lo que siempre queda, es la sociedad. No destruyamos lo único que vale la pena en este mundo de hoy en día donde el odio suena mucho más fuerte que el amor.

Hoy somos extremos, somos gorilas, somos peronistas, somos K, somos anti-K, somos 8N, somos 7D. Somos todo, menos una sociedad.

4 de noviembre de 2012

Pertenecer

Las personas nesecitamos pertenecer. A un grupo, a una sociedad. Sentirnos respaldados, sentirinos aceptados. Somos signos, somos equipos, somos naciones, somos modas, somos marcas, somos gustos. Pero no somos nosotros. Porque ser nosotros implica enfrentarse a uno mismo, y plantearnos quienes somos.Y así vamos, caminando por la vida, pretendiendo ser, sólo por pertenecer. Colgados en ilusiones, en fantasías, en sueños. Porque nuestro temor a la exclusión es mayor que todo, entonces inventamos, mentimos, decimos ser alguien que no somos. Llevamos una máscara.

En el fondo algo inquieta, pero no lo queremos ver. Y lo dejamos ahí, bien oculto. Pero ese algo siempre está. Y cada vez incomoda más, a medida que el tiempo pasa. Porque armamos algo que directamente no existe, que se sostiene en una burda farsa creada por miedo. El miedo se alimenta de más miedo, y crece, y nos consume. Pero al final, cuando ya la mentira sea insostenible, no hay objeto que valga, camiseta que influya, ni pertenencia que ayude, porque es ahí cuando quedamos totalmente expuestos, frente a la dura realidad que no quisimos ver.

Y al final, solo nos queda ser nosotros mismos. Como debió ser desde un principio.