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27 de agosto de 2012

Sin nada

Empecé a perder cosas, y no entendí cómo ni por qué. De repente algo me fraccionó y mis partes se alejaron de mi. Y ahí me quedé, parado, sin reacción. Mi dolor era la sombra de un alma perturbada. No había lágrimas por llorar, ni lamento por gritar. No había nada.

Y aunque miraba a los costados, solo estaba lleno de rostros vacíos, sosegados por la incapacidad de acción. Mientras tenía que ver como todo sucedía, y nadie lo detenía. ¿Por qué no se detenía?. No había caso, era demasiado tarde.

Mi desesperación al quedarme inmóvil, mientras todos avanzaban, me consumían en un círculo sin fin abriendo las cicatrices de un dolor incesante. Atrapado en la ausencia del todo, la impotencia misma me dió el último golpe que me dejó sin armas. Sin vos. Sin nada.

2 comentarios :

  1. Creo que como seres humanos, dotados con el don de la razón, estamos todos preparados para quedarnos sin nada.
    El momento mismo en que perdemos todo nada puede hacer para derribarnos si así lo queremos. Porque con nada nacimos y con nada vamos a morir.

    No así tan simple, podemos contar con entereza para enfrentar al vacío. Al momento posterior, a los días contiguos, a los años próximos. A los vestigios.
    La fuerza de volverse a levantar, de volver a tomar impulso y empezar a construirlo todo de nuevo, es solo cosa de héroes.
    Y no hablo de caballeros, ni magos, ni hechiceros, ni hombres con superpoderes. Tan solo seres, que anonimamente y por nada más que su propia realización, vuelven a arremeter por todo lo que perdieron y lo que aún siguen soñando tener.

    No sé cuanto de realidad tenga este relato tildado como "Inspiración" pero la verdad, es que tampoco temo porque seas de esos que quedan atrapados en el vacío.
    Así que tan solo te felicito por este relato tan conmovedor.

    CS.

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    Respuestas
    1. No hace falta que diga nada más que ¡gracias!.

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