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26 de mayo de 2012

Barriletes

A veces cuesta creer que tanta falsedad pueda caber en una persona. Débiles que se muestran fuertes, mientras son arrastrados por un sistema que destruye la razón. Ya no hay razón. Se jactan de saber todo sobre la vida. De vivir a pleno. Cuando, en realidad, son simples barriletes que vuelan atados a una farsa. No son lo que dicen ser.

Y pobre de aquel que no pueda ver las cosas que sí valen la pena. Mil advertencias no sirven. El viento sopla fuerte, y no se va a detener. Seguramente nunca lo entenderán. Seguramente nunca abran los ojos. Tal vez, sólo cuando el viento corte los hilos que los une a la sólida farsa, y se conviertan en barriletes sin rumbo, sea el momento de ver la realidad.

4 comentarios :

  1. Me encanto leerlo la verdad muy bueno =)

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  2. Cuanto de cierto que hay en tus palabras. Cuanto de común popular también.
    Las barrileteadas son tan habituales que casi ni las percibimos. Las propias, las ajenas, las ajenas a las ajenas y las ajenas de los ajenos de las ajenas. Son una cadena interminable.
    Y creo que esto pasa porque no podemos hacer constantemente lo mismo, vivir monótonamente.
    Y cualquier cambio, cualquier volantazo, cualquier decisión puede provocar o no, en el otro una sensación de contradicción, puede ser tomada como una "barrileteada".

    El problema raíz en todo esto es cuando la "barrileteada" deja de ser tan solo una conducta, un acto, un cambio abrupto y pasa a ser la faceta de una personalidad, un modus vivendi, una mentira constante, una bola de nieve que solo acumula cosas negativas.

    Es dificil cortar el cordón del barrilete cuando esa línea es cruzada.
    Pero tengamos siempre un poco más de optimismo, y deseémosle a esa persona barrilete que cuando caiga y vea lo vacía que se quedó su realidad después de tanto girar y girar y mentir y engañar, pueda volver a remontar vuelo de una manera distinta.

    Todos podemos cambiar pero jamás debemos abusar del número de segundas oportunidades.

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  3. Excelente reflexión Cristian. Como siempre, un placer tus comentarios.

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