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17 de diciembre de 2011

Segunda oportunidad

Pensar que me cambiaste la vida, Luciano. Si no fuera por vos no estaría acá, y hoy es por una causa doble. Hace 17 años, cuando te tuve en mis brazos, vi en tus ojos la inocencia de todo bebé y me llenó el alma. Recuerdo que fueron un par de horas que te tuve, pero para mi fueron claves. Cambié. Me hizo darme cuenta muchas cosas. Tal vez será por que nunca había tenido hijos que no lo pude ver. Siempre odié los niños. Fumé durante 23 años. Siempre fui descortés, me creí el dueño de la razón. Era prepotente. Insultaba. Maltraté a mucha gente de mi entorno familiar. Incluso no había podido formar una pareja. Me fui quedando solo. Hasta que apareciste. Una noche te encontré, algún alma desesperada te había abandonado vaya a saber en qué circunstancias. Pedí tu tenencia, hasta que pudieran encontrar una familia para vos. Tal vez me equivoqué en no haber pedido la tenencia total, pero tenía miedo, estaba solo y no quería arrastrarte a mi miserable vida. Al mes una familia quiso adoptarte, yo había aprendido algo de la "paternidad". Cambié. Desde que te tuve en brazos dejé de fumar. Dejé de ser descortés. Dejé de insultar a todos. Empecé a hablar con mis familiares de nuevo, incluso me casé y tuve una hija llamada Ariana, de 14 años. De verdad me entristece por ella y por mi esposa saber que me quedan muy pocas horas de vida. Vaya a saber vos en qué estado estabas cuando pasó lo que pasó. Vaya a saber que circunstancias te llevaron a dispararme para robarme algunos pesos, pero cuando vi tu cara no pude reaccionar. Sos como mi hijo. Y quiero darte las gracias, a vos que con tu magia me diste una segunda oportunidad y me hiciste vivir los mejores 17 años de mi vida, ya que de no haber sido por vos, seguramente habría muerto de alguna enfermedad respiratoria con todo lo que fumaba. Gracias porque, sin saberlo, fuiste el que hizo posible este cambio. Quien sabe por qué la vida nos volvió a cruzar de una manera tan trágica. Me hubiera gustado por lo menos haber podido darte un abrazo. Sé que estás detenido y espero que esta carta te llegue, ya que me quedan muy pocas fuerzas y decidí poder usarlas en esto. Gracias de nuevo. Y tal vez esto te sirva para saber que se puede vivir mejor, se puede elegir una mejor vida, se puede cambiar. Hace 17 años yo dejé una droga por vos, esta vez me toca a mi ayudarte a que la dejes. Te quiero hijo.
Cristian
La carta fue entregada a Luciano. Cristian falleció a las 8 horas de haber dado el testimonio a un periodista, por un paro cardíaco. Luciano fue internado en una clínica de rehabilitación, en la cual se recuperó y pudo unirse a una asociación en contra de las drogas y el tabaquismo para ayudar a otros a dejar esta adicción. Hoy con 42 años se puede decir que aprendió la lección, y que Cristian estaría orgulloso de él, o tal vez lo esté, en algún lugar.

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